• Loreto B. Gala

Children of the Ocean



Mi hermano pequeño nació con Síndrome de Down, hace 24 años. En esa época se pensaba que con mucha suerte estas personas podrían llegar a nadar algún día. Pero nosotros teníamos una piscina en casa y nos urgía que él aprendiera rápido. Juan Pablo aprendió a nadar antes que a caminar.

El agua es una fuente poderosa de energía y curación que puede hacer maravillas en las personas.


Mi hermano creció en Chile, un país bañado por 4.000 kilómetros de Océano Pacífico y con olas perfectas. Es donde él tuvo contacto por primera vez con el surf. Consiguió ponerse de pie y salir intacto entre la espuma. Desde entonces, ha querido seguir intentándolo.

Cuando ves a mi hermano en el mar lo ves transformado en la persona que realmente es. Relajado, contento, seguro de sí mismo … y libre.

El mar te brinda la mayor sensación de libertad. Solo por eso, nos cura.


Es por esto que le propuse a mi marido apoyar alguna organización que dedicara tiempo a personas con alguna discapacidad y su relación en el agua. No sólo queríamos dedicarnos a la protección del océano, de la vida marina, del medio ambiente… sino que también a las personas más vulnerables. 

Estoy convencida que la naturaleza está hecha para ellos, porque son los únicos seres humanos incapaces de hacerle daño y los más capacitados para disfrutar de ella. Como niños. Ese sentimiento de libertad y a la vez de conexión que les entrega el mar, esa felicidad que les recorre cada célula, cada vez que se meten al agua, hace indiscutible que el Océano es de ellos.

Por eso, decidimos llamar este proyecto Children of the Ocean.




Encontramos una ONG llamada Superando. Un juego de palabras: SUP (stand up paddle) y el gerundio de superar. Conocí a Sara, co-fundadora, una mujer ajena al mundo de la discapacidad, y sin embargo tan dedicada a él. Hablar con Sara es como sumergirse en emoción. Cada historia que me contaba, me dejaba con la piel de gallina. Porque estos niños han venido al mundo para movernos la tierra, sacudir nuestras pequeñeces y frivolidades y llenarnos de amor. Amor al prójimo. De eso, se ve sobretodo en Superando

130 voluntarios en total, entre ellos los mismos padres y sobretodo mucha gente joven. Y unos 25 niños cada jornada que están constantemente apoyados por dos voluntarios. En total, un mar de amor, de apoyo y de confianza. 60 minutos de crecimiento mutuo.


Los niños que asisten tienen diferentes perfiles, como el autismo, síndrome de down o paralisis cerebral, por ejemplo. Muchas de sus familias llevan a sus espaldas unas mochilas muy cargadas, pero en cuanto llegan a la playa y tocan el agua, se transforman. Empieza a surgir un juego precioso entre la aceptación y la confianza. En un momento dado, solo se oyen risas, gritos de emoción y el mar. Todo queda fundido en una misma sensación de libertad. Todo fluye, como el agua…


En este proyecto, donde Superando y Twothirds se funden, los niños son los protagonistas. La camiseta Children of the Ocean es por ellos. Para darles un espacio en nuestras vidas, decirles desde nuestra zona de confort que  pensamos en ellos. También hará que se sigan repitiendo más jornadas de surf, que se den a conocer y que más niños y sus familias se beneficien de lo más grande y fuerte que tiene nuestro planeta: el Océano.


ENGLISH VERSION


My little brother was born with Down syndrome 24 years ago. At the time, people were not sure if those with Down syndrome would be able to swim one day. But we had a pool at home and it allowed my parents to show him how to swim. He actually swam before he could walk. Water is a powerful source of energy and healing that can do wonders for people.

He grew up in Chile, a country with 4000 kilometres of coastline and perfect waves. It's where he first came into contact with surfing. He managed to stand up and come out safely in the foam. Hence, he wanted to keep trying. 

When you see my brother in the sea, you see him transform into the person he really is. Relaxed, happy, self-confident... and free.


The sea gives us the greatest feeling of freedom — it is because of that, that it heals. This is the reason why I asked to my husband to support an organisation dedicated to connecting people with special needs to the water. We not only want to dedicate ourselves to protect the ocean, the marine life, the environment... but we also want to care for the most vulnerable people. I am convinced that nature is made for them, because they are the only human beings incapable of harming the nature, and the most capable of enjoying it. Like children.


The water gives these kids a feeling of freedom and at the same time of connection, a happiness that goes through each cell, each time they get into the water... It is undeniable that the ocean is made for them. Therefore, we decided to call this project ‘Children of the Ocean’.


We found an NGO called Superando. Its name derives for the combination of words: SUP (stand up paddle) and the gerund to “overcome” in spanish (superar). I met Sara, one of the founders, a woman who had nothing to do with the world of disability, and yet is so dedicated to it. Every single thing she told me about Superando, left me with goose bumps.

There are about 130 volunteers, among the families themselves and especially many young people. About 25 children each day who are constantly supported by two volunteers. In summary, a movement of love, support and trust. 60 minutes of mutual growth. 

The children who attend have different profiles: autism, down syndrome, cerebral paralysis, among others. Many of their families carry heavy emotional loads on their backs, but as soon as they reach the beach and touch the water, they transform. Every moment, all you can hear is laughter, shouts of emotion and the sea. Everything is fused into the same feeling of freedom. Everything flows, like water....

In this project, these children are the protagonists. The T-shirt we produced reminds us of them. That's why we want to wear it: to give them a space in our lives, to speak out from our comfort zone, that we want to support them. They are important to us and we don’t forget them. The T-shirt also means that more surfing days will continue to be repeated, that more children and their families will benefit from the biggest and strongest thing on our planet: the Ocean.




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