• Loreto B. Gala

La historia detrás de tu ropa

Actualizado: 31 de jul de 2019


Cuando iba a la universidad solía comprar ropa de segunda mano. Como siempre he sido un poco platónica, me hacía ilusión llevar ropa que había sido usada por alguien antes, como si llevase puesta encima una historia diferente a la mía.

Mi pieza favorita era un abrigo de ante hasta el suelo que había sido de una tía bisabuela. El abrigo me quedaba gigante, pero me daba igual. Al llevarlo, sentía como si conmigo llevara la historia de los años 50 en un cuerpo y mente de una chica del 2000.

La manera de vestirme a los 21 años era muy propia. A parte de llevar ropa de segunda mano (o tercera, o cuarta, a saber...) miraba cosas que tenia a mi alrededor para darles un uso. Por ejemplo,

unas sábanas de mis padres (que tendrían 25 años) que me parecían tan bonitas las llevaba a una modista para que hiciera unas blusas hechas a mi medida. Me gustaba transformar la ropa que ya tenía, cambiándole el uso: un camisón volverlo vestido o viceversa.

Pasaba de usar zuecos de piel y madera (los originales) a ir con alpargatas de colores, cuando eso estaba visto un poco "cutre". Pero yo iba a la mía y a mi comodidad. "La actitud es lo que uno lleva puesto" estaba convencida. La manera de combinar estilos sin hablar de marcas era para mi la moda.

Nunca me interesé por marcas de ropa ni revistas de tendencias. Además, ser cinco hijos no nos daba la posibilidad de comprar cosas a nuestro antojo. Así que había que ingeniárselas para ir de una manera especial.

Al día de hoy, a los 36 años y formando parte de una marca de ropa, paradójicamente sigo sin saber sobre tendencias ni moda. Y me sigue encantando llevar ropa de otras personas. Mi suegra ya se ha dado cuenta y suele darme cositas suyas que ya no usa, y yo las llevo contentísima. Y lo mismo al revés, me encanta intercambiar ropa con mis amigas o simplemente regalarla a alguien que sé que la va usar y se va a sentir bien, como yo me he sentido.

La ropa en general no tienen fecha de caducidad. Una de las ventajas de vivir en un mundo globalizado, donde todo vale, es que ya no hay moda. Y eso nos da libertad para vestirnos a nuestro gusto. Ya da igual si vas con pantalones pitillos o acampanados. Si usas el oversize o vas ceñida. Todo es moda... o mejor dicho: Ya no existe la moda. Nos la hemos cargado porque en esta necesidad de cambiar las cosas tan rápido, las tendencias no duran, y al final todo se confunde.

El haberme creado esta "no necesidad" de ir a la moda desde jovencita, me ha dejado la buena costumbre de no comprar por comprar. Cuando compro algo es porque en realidad lo necesito. Y sino, es porque hay un sentido en esa compra: he querido apoyar a una amiga en su negocio, o he querido cambiar el estilo por necesidad o porque existe un mensaje ya sea subliminal o manifiesto que me representa.

Es el caso, por ejemplo, de @latribudemami

No suelo comprar ropa por verla anunciada en Instagram o Facebook, a no ser que me pase como me pasó con esta bolsa. El mensaje me pareció precioso. Tengo amigas de opiniones diversas, incluso opuestas, pero todas estamos unidas por un cinturón invisible que es la maternidad. Todas somos mujeres imperfectas y aunque nos equivocamos solemos guiarnos por el corazón. Todas amamos a nuestros hijos y queremos lo mejor para ellos. Por eso, no dudé y quise comprar esta bolsa (que además es muy práctica y bonita), para apoyar este tipo de iniciativas. Los mensajes pueden ser muy poderosos. Pues bien, busquemos mensajes positivos.


Otra marca que me enamoró desde que la vi en una foto en Instagram fue @milouandpilou de Barcelona. La falda "retro" de tirantes tipo francesito me pareció muy dulce. Es como volver a encontrar la inocencia en la manera de vestir a nuestras hijas. No más pantalones de pitillo o tejanos rotos (que también es muy práctico). Teniendo solo niñas me apetecía vestirlas de niñas... a ver si con eso consigo alargarles un poco más la infancia.

Luego de hacer el pedido de la famosa "skirt" de Milou and Pilou, me acerqué directamente a conocer a Alicia, la creadora de esta marca, que precisamente tiene raíces francesas. Pasamos un par de tardes charlando e intentando cambiar el mundo... Me contó que ella empezó haciendo algunas ropitas a sus hijas y que cuando las niñas llegaban a los cumpleaños de sus amigas, las madres le pedían vestidos para sus hijas también, hasta que le animaron a hacer una marca. Porque lo que hacía Alicia era simplemente sencillo y tierno. Y además de buenísima calidad. Una falda que ha llevado mi hija mayor durante dos años, ahora la usa Sophie y sé que la usará Ada más adelante.



El gran flechazo fue con @pepitobychus (también de Barcelona) y su peto a rayas, que mi hija mayor no se quita ni para dormir. También fue una compra que entró por los ojos primero y que me convenció por varios motivos. Resulta que Chus es una madre del colegio de mis hijas. Cuando fui a la tienda de Barcelona y vi que apostaba por telas como el tencel (tejido ecológico hecho a base de eucalipto) fue otra cosa que me llamó la atención. Pepito reunía todo lo que me gusta en una marca: colores, tejidos, diseños y además, ecológicos. El dejo "retro" e individual de sus prendas fue lo primero que me llamó la atención. Y luego la historia detrás... Chus dedica su marca a su padre Pepe, quien fue para ella un gran padre, pediatra y persona.

Para mi, las marcas con historia, son las que merecen ser contadas... mejor dicho, llevadas puestas.





Es verdad que debe existir "moda" para todos los bolsillos. Yo misma compro de vez en cuando en Zara cuando busco algo que necesito y no lo encuentro en ningún lado. Zara (y otros) ofrece tanta variedad que al final uno sale del paso. Y eso está bien. Sólo hay que pensar antes de ir con las preguntas ¿para qué lo quiero? ¿lo necesito realmente? Cuando uno empieza a consumir menos empieza también a bajar las ganas de consumir, el ciclo vicioso se reduce y al final acabamos comprando lo justo y necesario. Aquello que de verdad nos va hacer brillar.

Hay muchas otras marcas para destacar, con historias detrás. Hay muchos creadores de alma y hueso llenos de ilusiones que han sabido plasmar su propio estilo y que merecen ser conocidos y seguidos. Suelen ser más caros porque la producción es local, la calidad del tejido es más alta y la confección que no es asiática no es barata. Pero merece la pena darles la oportunidad. La moda no tiene caducidad y esa ropa siempre podrá encontrar una segunda, tercera o cuarta mano...

Yo lo he tenido siempre claro. Para mi, la ropa que más me gusta es aquella que tiene una historia detrás. Que merece ser contada, o mejor dicho, llevada puesta.

#consumoresponsable #moda #sociedad #modasostenible

  • Black Instagram Icon
¿Te gustaría recibir estas notas en tu correo?